Por qué sigues cayendo en semifinales contra rivales que deberías batir con los ojos cerrados
Llegas a semifinales con buenas sensaciones, el rival está a tu alcance... y aun así vuelves a casa con las manos vacías. No es mala suerte. Es un patrón que se repite y que tiene nombre: el síndrome del 'casi'. Te contamos qué hay detrás y cómo romperlo de una vez.